"School Choice": Un debate con Herbert Gintis* Translation by Milagros NoresResumen Dieciocho educadores y académicos debaten en torno a la cuestión de los vouchers (cupones/bonos) como medio para promover la elección educativa (school choice) e introducir competencia en educación. Este debate se centra alrededor del pensamiento del economista Herbert Gintis (quien participó de la discusión) y de su noción de socialismo de mercado aplicado a la educación. En 1976 Gintis publicó, junto a Samuel Bowles, Schooling in Capitalist America; en 1994, defiende los mercados competitivos para la provisión de servicios educativos. La discusión sobre una currícula nacional para la educación básica rápidamente hizo surgir la pregunta sobre la elección educativa, los vouchers y la competencia en educación. Glass: Tus comentarios, Herbert, parecen estar tender en la dirección de privatizar la educación para promover la competencia. Sin embargo, en 1976 escribiste junto a Sam Bowles en el libro Schooling in Capitalist Amerina: "Básicamente, el sistema educativo no agrega ni sustrae al grado de desigualdad y represión originado en la esfera económica. Por el contrario, reproduce y legitima un patrón preexistente en el proceso de instrucción y estratificación de la fuerza de trabajo. ¿Cómo ocurre esto? El corazón del proceso debe ser buscado no en los contenidos del encuentro educativo o proceso de transmisión de información- sino en la forma, en las relaciones sociales de ese encuentro. Estas son las relaciones sociales de dominación, subordinación y motivación en el ámbito económico. A través del encuentro educativo, los sujetos son inducidos a aceptar el grado de falta de poder con el que se enfrentaran como trabajadores adultos." (pag 265) Esas fueron palabras muy poderosas alrededor de la década del '70. Parecen igualmente poderosas hoy en día. Pero definitivamente no concuerdan con la confianza depositada en el rol de la competencia de libre mercado, como la solución a los problemas educativos. Casi cualquier esquema de los que escuchamos de introducción de competencia en educación sin duda exacerbarían las ya existentes desigualdades raciales y sociales que existen en este país. Por lo tanto, por favor, explícanos cómo llegaste de ese punto hasta este otro. Gintis: Promover la competencia, sí. Privatizar, no necesariamente; aunque sí me inclino en esta dirección. Se puede tener competencia en el sector público, o en sistemas público-privados mixtos (como ocurre en la educación superior en Estados Unidos). ¿Qué en mi cita de 1976, es contradictorio con una preferencia por relaciones económicas competitivas? La desigualdad y la represión se relacionan con la distribución de la riqueza y con la naturaleza no democrática de las relaciones capitalistas de trabajo. Pienso que la competencia y el mercado son necesarios, y como tales, deseables. Por otro lado, Gene, en relación a tu afirmación de que casi todo esquema que introduce competencia en educación trae aparejado una profundización de las desigualdades de clase y raza, eso es porque los progresistas han estado en contra de la competencia en educación! Como sabrás, muchos de los líderes de las minorías están a favor de los sistemas de vouchers. Deben ser vouchers plenos y no suplementos a la matrícula privada; y en mi humilde opinión, la separación entre Iglesia y Estado debe preservarse. Weaver: Espero que este vuelco que percibimos en tu pensamiento sea solo nuestra interpretación y no tus intenciones, porque pienso que si creemos que el denominado "libre mercado" es una suerte de panacea y puede ser aplicado en cualquier circunstancia, estamos cayendo en la misma trampa que cayeron los positivistas. Gintis: El análisis que hice en 1976 sobre la educación era una crítica al capitalismo pero no una crítica a los mercados o a la competencia. No he cambiado tanto mi posición, aunque ahora reconozco que la postura de anti-competencia de los progresistas es una gran amenaza al progreso social; y Sam Bowles y yo hemos trabajado varios años analizando la economía política del Estado y del mercado de una manera que favorece la "competencia en un campo de juego nivelado". Nosotros, los economistas, tendemos a favorecer no el libre mercado sino las condiciones económicas competitivas sobre las cuales el Estado interviene para constituir las reglas del juego favorables al crecimiento, la equidad, la estabilidad ambiental, etc. (o al menos, debería hacerlo). Si, como algunos imaginan, los economistas progresistas están abandonando a Marx como consecuencia de la caída de la Unión Soviética, cabe aclarar que Sam Bowles y yo escribimos en 1985 en Democracy and Capitalism, antes del colapso del comunismo, que rechazábamos al marxismo como un sistema capaz de comprender las dinámicas sociales contemporáneas. ¿Es la competencia necesariamente antidemocrática, como algunos la conciben? Bueno, en mi humilde opinión, no lo es; y quienes piensan que sí, se encuentran simplemente equivocados. No puedo pensar en ningún servicio social que, por su naturaleza, no debiese ser provisto en un contexto competitivo. ¿Qué tiene eso de antidemocrático? Pienso que los conceptos económicos se aplican bastante bien a la educación, ya que ésta es un servicio como cualquier otro. A los docentes no les gusta la competencia ya que como cualquier actor social razonable que sostiene una posición monopólica, preferirían no tener que enfrentarse con el mundo cruel en el que a cada uno se lo hace responsable por sus actos. Hasta donde sé, no hay otra manera de hacer a la educación rendir cuentas por sus resultados (accountable), más que sometiéndola a presiones competitivas. Los sistemas flexibles como estos permiten a las comunidades y padres (y empresarios) controlar sus propios recursos educativos. Sospecho que un sistema como este conllevará una explosión de esfuerzos comunitarios creativos. Garlikov: Yo argumentaría, que no es tanto la competencia lo que mejora las cosas, sino más bien la capacidad de respuesta a las necesidades. La competencia puede mejorar o no la capacidad de dar respuesta a las necesidades. Más aún, existe una diferencia entre burocracia y control centralizado, ya que una burocracia puede tener controles descentralizados de la toma de decisiones y dado que el control centralizado puede ejercerse aún en una pequeña acción, usualmente en detrimento de esa acción. Cuando las decisiones las toman personas ajenas a las necesidades concretas de ya sea el cliente o bien de los trabajadores en contacto con el cliente, las empresas tienden a responder de manera insuficiente a los deseos y necesidades del cliente. Las burocracias pueden tender más a tomas de decisiones lentas, centralizadas e ineficaces; pero no es la burocracia en sí misma el problema, Sino, más bien, la toma de decisiones en el centro y no donde se encuentra disponible la información relevante que las decisiones sean razonables y respondan a las necesidades. Este tipo de toma de decisiones es generalmente la centralizada, pero podría ser igualmente incoherente debido a una falta de información, cuando hecha en algun lugar alejado del centro de la operación. Un sargento puede dar a un civil órdenes tan malas como podría hacerlo un general. Howley: Tal como opinan otros, pienso que Schooling in Capitalist America brinda un análisis quintaesencial acerca de cómo la escuela sirve a los intereses capitalistas. Ahora, Herb, me cuesta aceptar la facilidad con la que puedes separar las relaciones de competencia de las relaciones sociales de producción capitalista. Gintis: Gracias por tus amables palabras. Veo tu problema y mereces una seria respuesta. Sin embargo, estoy algo sorprendido dado que vengo trabajando estos temas hace por lo menos 10 años, pero con mis escritos dirigidos a economistas. En primer lugar, el socialismo de mercado ciertamente no es capitalismo, aunque el primero acepte la competencia de mercado (difiere del capitalismo en la medida que no promueve la propiedad privada del capital productivo). Me gustaría poder ver alguna versión de socialismo de mercado reemplazar al capitalismo, algún día. Mi versión preferida tendría muchos trabajadores propietarios de empresas, y tendría fuertes derechos laborales para aquellos que no sean propietarios. No permitiría combinaciones entre capital o trabajo entre empresas con el propósito de conspirar para reducir la competencia limpia. Cuando Sam y yo escribimos La educación... pensamos que era sencillo buscar una alternativa a las instituciones económicas capitalistas, por eso no profundizamos mucho en el tema. Estabamos equivocados. No existe ninguna alternativa viable conocida de "economía mixta", con un sector competitivo fuerte y con una intervenciones adecuadas del Estado. Dado que no existen instituciones alternativas conocidas, sólo nos queda una cosa por hacer: buscar alternativas, y mientras tanto, reafirmar las instituciones económicas que sean condición necesaria para una economía viable. Desde mi punto de vista, esta es la única manera de proceder. Sí, es muy radical, debido a que quiebra las tradiciones de tanto derecha como de izquierda. Pero es correcta. Como economistas tenemos la obligación de decir las cosas tal cual son. Bueno, así es que son. Howley: Tampoco veo en tus comentarios mucho sustento a la aseveración de que una forma de ideal de capitalismo (i.e. competencia justa) y la democracia sean compatibles. Por un lado, la postura de que los seres humanos producen mejor (i.e., más, o más eficazmente) bajo condiciones de competencia depende de ciertas afirmaciones fundacionales sobre la naturaleza humana que difieren con (y, considero incompatibles con) las premisas subyacentes del localismo democrático. Gintis: Mejor que sean compatibles, ya que no se trata de "principios fundacionales" sino de realidad empírica (también de teoría económica, pero este es un tema que prefiero no traer a esta discusión) lo que dictamina mi posición. Howley: A mi me preocupa la noción de accountability que tan fácilmente se difunde. Para que la educación (que por la virtud de ser productora de significado es ampliamente diferente a cualquier otro servicio social) florezca, se necesita que tenga CAPACIDAD DE RESPUESTA a las preocupaciones de los padres y de las comunidades, y no solo responder ante ellos. Gintis: Los vouchers plenos permiten a las comunidades crear sus propias escuelas, y no requieren unanimidad: puede haber varias iniciativas. Howley: Hasta la accountability burocrática, pero de hecho la accountability de elección al azar, implica una intervención expost. En el mercado, los consumidores eligen los mejores productos disponibles; no participan de diálogos acerca de la importancia de ellos, o del rol que juegan esos productos en determinar las condiciones de vida sobre la Tierra. Gintis: Pueden hacerlo si es relevante que lo hagan. La educación superior es un caso en cuestión. Existe un fuerte sector privado y, en mi humilde opinión, tenemos la mejor educación superior del mundo. Debería haber igualdad de acceso a ella, pero eso es un problema distinto. Howley: Ver a la educación como un producto o servicio de consumo la despoja de su rol central en el desarrollo de la conciencia y la cultura humana. Gintis: Para mí eso no es cierto. El sector público puede construir criterios de financiamiento que contengan esos principios. En el caso de las guarderías, aún cuando éstas no ocupan un lugar igualmente central, la mayoría de la gente que conozco (no toda, por supuesto) cree que este servicio puede ser provisto sin la necesidad de crear un monopolio estatal que haga el trabajo. Howley: Creo que nuestro sistema de guarderías es bastante menos eficaz y equitativo que nuestras escuelas públicas. Existe una enorme diferencia en la calidad de atención provista por las guarderías que atienden niños de la clase alta de aquellas que el cuidado provisto por las facilidades de custodia que atienden a los sectores pobres. Más aún, a las guarderías (como las instituciones de educación superior) no se les exige diariamente que den cuenta de sus resultados, más allá de los implícitos en la perpetuación de la distinción de clases sociales. Parece que dejas de lado las complejidades de la interacción entre lo que parece ser la realidad (no llegaría a llamarlo "realidad empírica") y lo que parece ser posible. Por un lado, dices que no existen alternativas viables a las "economías mixtas", y por el otro, que debemos buscar alternativas. Si no existen alternativas viables, ¿cómo PODEMOS buscarlas? Gintis: Como economista, estudio alternativas institucionales al capitalismo. Mis colegas y yo, que trabajamos en este problema, aún no tenemos grandes ideas para ofrecer al público, pero estamos "buscando alternativas". Del mismo modo, creo que la gente en su vida cotidiana debería buscar alternativas. Pero nada de lo que estoy concibiendo está fuera del marco de una "economía mixta". Howley: Creo que tu postura se define mejor a través de tu afirmación de que debemos "reafirmar las instituciones económicas que sean condición necesaria para una economía viable". Es, claramente, tu concepción de "necesidad" la que dificulta la búsqueda de alternativas. No hay alternativas si las instituciones económicas actuales son una necesidad. Gintis: De ninguna manera! Es a partir de la NEGACIÓN de la "necesidad" del sistema existente que nos aseguramos de su perdurabilidad. La gente que critica al capitalismo y no ofrece una alternativa no esta siendo muy útil. Howley: Si asumes que el estado existente de las cosas es una de vida condición necesaria, ¿a través de qué proceso imaginas que podemos llegar a algo mejor (por ej., socialismo de mercado)? Gintis: Creo que la competencia, en el mejor de los mundos posibles, es tanto deseable como necesaria. Y pienso que el socialismo de mercado incluirá una gran cuota de tanto competencia como de democracia. ¿Cuál es el problema con esto? Howley: De hecho, el capitalismo avanzado tiene intereses creados en perseguir justamente esa "necesidad" en detrimento de los esfuerzos de la democracia por imponer intervenciones adecuadas. Bajo el capitalismo avanzado, en gran medida los intereses comerciales son los intereses del Estado, y ese es el motivo de porqué las escuelas son como son (como lo insinuaba tu análisis de 1976). Bajo este esquema, el sistema de vouchers NUNCA va a ser el de vouchers plenos que planteas. Gintis: Si los conservadores promueven los vouchers y los progresistas se oponen a ellos, estás en lo correcto. Pero si los progresistas apoyan un sistema de vouchers democrático e igualitario, podría funcionar. Howley: De hecho, la educación superior, la cual como tu resaltas incluye un fuerte sector privado, hace un buen trabajo en reproducir las desigualdades sociales y en atender a los intereses del capitalismo (para una elaboración de esto ver, Clyde Barrow, Universities and the Capitalist State). Por ejemplo, las universidades privadas sirven a un mercado y las públicas a otro. Nuestro sistema de educación superior sin duda produce graduados de status muy diferente, pero uno difícilmente podría afirmar que estos resultados constituyan una forma de rendición de cuentas; y nadie los mide con ningún otro criterio. ¿Realmente quieres que la educación primaria y secundaria sea "la mejor del mundo" perpetuando este mismo tipo de mentira? Gintis: Eso es una exageración. Yo dije que la educación superior en los Estados Unidos está financiada desigualmente. Fuera de eso, es bastante buena. He enseñado en universidades europeas (en Francia), y por lo tanto poseo alguna experiencia personal, además de la evidencia estadística. Es irónico que, por lo menos para mí, los progresistas de hoy los verdaderos conservadores! Sostienen fuertemente las mismas ideas que desde principio de siglo, y se oponen a todo tipo de cambio. Y estas ideas son, en mi humilde opinión, parcialmente correctas y parcialmente no. Eso incluye tanto tus ideas como las mías. Pero pienso que, en este período, debemos ser verdaderos iconoclastas y generadores de ideas. Si los progresistas como tú, le dieran una oportunidad a la competencia, verían que encaja en una visión positiva del mundo. Glass: Tu dijiste: "Pero si los progresistas apoyan un sistema de vouchers democrático e igualitario, podría funcionar". Creo que lo que preocupa a la mayoría de los progresistas es el tema de la igualdad. En esta noción de un sistema de socialismo de mercado para las escuelas que has venido trabajando, ¿cómo se trata la cuestión de la igualdad? Muchos sospechan, por razones obvias, que el ejercicio de la elección por parte de los padres desemboque en una diferenciación más profunda entre razas y clases sociales, que la existente hoy en día en las escuelas. ¿Quién elegirá en este sistema de mercado educativo, y cuánta confianza tienes de que se alcanzarán las objetivos de igualdad, o al menos aproximadamente? Gintis: Todo niño obtiene el mismo voucher (con correcciones para aquellos que posean "necesidades especiales"), y las escuelas que formen parte del sistema no podrán cobrar a los padres ninguna cuota para complementar esos fondos. En lo que respecta a tu preocupación de que la elección educativa empeorará la separación de raza y de clase social, es muy difícil que las cosas estén peor. Ya están bastante mal ahora. Pero la educación, como el sistema de salud, puede ser forzado a ser relativamente igualitario; proceso justo, antidiscriminación, etc. aplicados las a escuelas subsidiadas. También pienso que la "integración forzada" es una mal idea, ya sea esta política o educativa y, no temo por las implicancias de que la gente elija sus propias escuelas. Más aún (y lo repito), si dejáramos el tema de la provisión de servicios educativos en manos de los conservadores, sería muy probable que produzca los malos efectos que estás sugiriendo. Si pensamos creativamente y con mentes abiertas, podemos elevar la probabilidad de lograr resultados positivos. Si nos resistimos a todo cambio, empleando argumentos clásicos pero ya no persuasivos, nos estamos confinando a la irrelevancia de las políticas. Por supuesto, en mi humilde opinión. Howley: ¿Tienes en cuenta la dificultad de instituir dichas alternativas considerando las relaciones de poder que sustentan al capitalismo? Gintis: En lo absoluto. El problema de la izquierda es, en mi humilde opinión, la FALTA DE ALTERNATIVAS y no la dificultad en implementarlas. Además, pienso que hay mucho espacio para la innovación progresiva DENTRO del capitalismo (ha sido bastante flexible, y lo sabes, adoptando el laissez faire, la democracia social de estilo nórdico, el estilo Mondagrón de propiedad del trabajador, etc.). No está claro, para mi, que en educación, como en otras cuestiones centrales como la igualdad, la dignidad personal, la integridad medio ambiental y el crecimiento económico, una postura anticapitalista es la única salida, o bien que los progresistas deberían estar buscando una alternativa incompatible con la propiedad privada de capital. Como dije antes, cuando Bowles y yo escribimos Schooling... pensamos que había una clara alternativa al capitalismo. No decimos eso en el libro, pero se deduce de nuestro feroz ataque al capitalismo, en oposición a ciertos aspectos del capitalismo que consideramos tienen necesidad de ser transformados. No existe una alternativa clara, o incluso una alternativa moderadamente posible, que tenga mayor probabilidad de éxito, que la transformación de uno o más aspectos del capitalismo. Howley: Las consideraciones de estas relaciones de poder me motiva a cuestionar acerca del atisbo de comenzar un cambio (sin importar cuan imaginario) con las escuelas, particularmente cuando otros aspectos estructurales de la economía todavía no han cambiado. ¿Qué te lleva a creer que la voz progresista prevalecerá en la arena política? Gintis: No prevalecerá si no lo intentamos! Quejarse y protestar por los males del capitalismo es, en mi sencilla opinión, un desperdicio. La gente con ideas e ideales debería ofrecer alternativas, que la sociedad pueda evaluar e implementar. Una de tales, ha sido la provisión competitiva de servicios educativos. Cuando en 1975 Jencks propuso esto, yo era escéptico al respecto, pero Coleman, Chubb y Moe y las EXPERIENCIAS de implementación de sistemas competitivos me hicieron cambiar de parecer. Esto es, lejos, mucho mejor que protestar y quejarse, o que sacar la espada y proteger al sistema educativo en contra de "ideas nuevas y fuertes". Howley: ¿Cómo funciona la "competencia" bajo el socialismo de mercado? ¿Qué es lo que evitará que reproduzca repetidamente una estructura en la que algunos tienen y otros que no? Gintis: Aún el capitalismo no necesita una clase de 'los que no tienen'. El caso de Europa del Norte demuestra que la eliminación de la pobreza es bastante compatible con el capitalismo. Y por ende, con el socialismo de mercado. Dicho sea de paso, un sistema impositivo altamente progresivo podrían contribuir fuertemente a reducir la transmisión intergeneracional de riqueza. Howley: ¿Por qué es necesaria la competencia en el mejor de los mundos posibles? ¿Qué posturas fundacionales sobre la naturaleza humana o la condición humana sostiene que la competencia sea principio fundamental de la formación social? Gintis: Esa es una larga historia, y por lo tanto no puedo hacerle justicia aquí. Pero te diría que el proceso de individuación, el cual es central a la dignidad y a la autoestima, requiere de competencia. También argumentaría que nos constituye biológicamente como seres humanos un espíritu competitivo, y probablemente evolucionó porque modeló más a los individuos. En la vida educativa o económica, la gente está altamente motivada por situaciones competitivas. Por supuesto, la competencia debe ser "administrada", o de lo contrario, se convierte en personal o socialmente destructiva. Por ejemplo, a mi me agrada competir en tenis, pero no me gustaría ser ejecutado por perder, y tampoco competiría sin una raqueta o en contra de un jugador que pudiese ganarme con mucha facilidad. En otras palabras, la competencia es una HERRAMIENTA de desarrollo social y personal tan importante como la cooperación, en la búsqueda por alcanzar metas sociales y en la auto-actualización. Levin: ¿Quiénes estarían compitiendo? ¿Las escuelas? ¿Los sistemas educativos? Los docentes? ¿Estarían compitiendo entre ellos? ¿Estarían compitiendo con la educación en el hogar? ¿Con la educación en el sector privado? ¿Con los softwares educativos y la televisión? ¿Con instituciones de educación de la comunidad y de adultos? Gintis: Estas preguntas me entusiasman. Algunos prefieren competencia dentro del sistema público, en el que cualquier grupo puede crear una "escuela pública" como institución sin fines de lucro, y competir con otras para captar vouchers. Otra posibilidad es la de un sector privado expandido, donde grandes empresas pueden crear escuelas locales a través de licencias (franchising) o tener sucursales en todo el país, etc. Levin: ¿Y por qué cosa compiten? ¿Estudiantes? ¿Dinero? ¿Cuota de mercado? ¿Maximización de ganancias? Gintis: Algunas grupos crearan escuelas para ganar plata, y otros para alcanzar sus metas educativas particulares. La tensión entre estos dos modelos es inevitable y, en mi opinión un aspecto deseable de los sistemas competitivos de provisión de servicio (piensa en la música, las películas, la ciencia, etc.; donde los dos modelos se entremezclan y conviven). Levin: Creo que cuando comenzamos a examinar estas preguntas podemos llegar a encontrar consecuencias interesantes. Para mi, un aspecto importante es que no podemos hablar fácilmente, en el ámbito de la escuela, de satisfacer a los consumidores, dado que no es claro quiénes son los consumidores. ¿Son los estudiantes los consumidores? Si es así, prestamos muy poca atención a lo que ellos quieren. De hecho, ellos están forzados a asistir a la escuela. Es difícil pensar en otro producto el cual el consumidor está FORZADO a consumir. ¿Son los padres? Gintis: AHORA ESTÁS PENSANDO CREATIVAMENTE!!! Esto es lo que digo que pasa una vez que comenzamos a discutir el tema en sus propios términos, y no tan solo rechazarlo completamente sobre la base de que "la competencia es mala" y de que "la educación no es cualquier cosa". No tengo una respuesta para todo esto, pero aquí va algunos elementos para pensarlas. La educación está llamada a contribuir al desarrollo del alumno, pero el alumno no es el mejor juez de ella (esto es inherente al concepto de "alumno", cualquiera sea la edad o madurez de éste, pero es particularmente cierto para los niños). Lo que es de interés de los estudiantes se encuentra socialmente constituido y, por lo tanto la escuela, o más inmediatamente el gobierno, es en definitiva el agente de la sociedad. Pero los padres, son, normalmente, el mejor mecanismo de implementación de los derechos socialmente constituidos y de las responsabilidades de los estudiantes, debido a que tienen un mejor conocimiento del estado burocrático y a que normalmente tienen un interés directo en el bienestar del estudiante (su hijo). Cuando los padres no cumplen correctamente su función de agente, pueden perder su derecho para decidir sobre la educación de sus hijos (tal como con la salud). Aún cuando exista seguro de salud, dependemos de los padres para el cuidado de la salud de sus hijos. Pero los padres pueden ser despojados del derecho de cuidar a sus hijos (por ejemplo, cuando los padres sostienen creencias religiosas que ponen en peligro la salud del niño, cuando tienen discapacidades, etc.) Levin: ¿Sería exitosa la competencia si algunas escuelas llegasen a ser grandes negocios de franquicias y algunas quebrasen? ¿Sería exitosa si todas las escuelas fueran relativamente similares y compitieran en base al atractivo de sus edificios (existe alguna evidencia de que esto está sucediendo en el Reino Unido, como parte de su reforma de mercado)? Gintis: Sí, creo que ambas serían exitosas. Ahora bien, si resultase que la elección educativa conduce a una baja calidad de la educación, el sistema debería ser desechado. Con mayor probabilidad habría problemas de tipo free riders y fallas de coordinación que requerirían de un monitoreo cuidadoso de los requerimientos necesarios para que una escuela reciba un voucher, de forma de asegurar que los padres no pueden elegir mal. Esto es como el cuidado de la salud: puedes elegir el proveedor, pero no puedes lograr que el asegurador te pague las vacaciones en Bermuda o el sanador espiritual. Levin: ¿No es acaso la educación un problema de todos? ¿No tenemos todos acaso un interés en juego respecto de lo que las escuelas hacen, y tan sólo quiénes efectivamente asisten a éstas o sus padres o empleadores? ¿No es esa la idea de un bien público? En cuanto admitamos que la educación es un bien público, tenemos que admitir que hay varias versiones muy distintas respecto de qué debería ser la educación; y por lo visto, como se evidencia en esta discusión, no estamos de acuerdo en eso. Gintis: No creo que haya tanto desacuerdo, pero donde lo haya es en donde debería haber diversidad en los tipos de escuelas. Un sistema competitivo permite esto quintaesencialmente. Levin: En la mayoría de los sistemas de mercado, satisfacemos preferencias individuales. Eso, por si solo, no es suficiente para el caso de las escuelas, debido a que preferencias individuales en competencia no pueden ser satisfechas a la vez. No me importa mucho qué tipo de pasta de diente usas, pero me importa si tus hijos aprenden a leer o no ya que eso tiene también un efecto directo sobre mí. Gintis: Como dije antes, creo que las escuelas son para los estudiantes, pero la sociedad es el protector último de los intereses y derechos de los mismos. Los padres son los protectores inmediatos, pero sus derechos pueden ser anulados cuando violan fuertemente la confianza que se les otorga. Hunter: Este último punto es precisamente lo que estaba pensando. Frente a los fuertes argumentos (pero para mí, no persuasivos) de un poderoso pensador de la economía, me encuentro sin palabras, casi desautorizado. La cuestión es aún peor por el hecho de que concuerdo contigo, Herb, en cuanto a que una economía mixta es la mejor "apuesta" que tenemos en el presente, y entonces mi oposición se reduce a: tengamos fuerzas de competencia y de mercado donde sea apropiado, pero en educación no lo es. No puedo evitar pensar que tienes la ventaja de una posición relativamente desinteresada en comparación con los educadores, y que esto agrega cierta credibilidad que no puede ser ignorada. No creo, Herb, que simplemente se trate de que estamos resistiéndonos al cambio. Creo que se trata de que estamos genuinamente convencidos de que este cambio en particular tiene altas probabilidades de ser destructivo, especialmente por su impacto en aquellos que ya se encuentran económicamente desfavorecidos. Yo me concibo como un defensor del cambio, pero en ambas líneas aquí discutidas, me temo que esto no se percibe. Ya sea que eso implique (para cualquiera en particular) un sistema de vouchers o no, es susceptible de estar sujeto al lugar que uno ocupe en un continuo de derecha- izquierda. El factor decisivo se encuentra en mi opinión en el supuesto de que los padres son buenos "custodios". Me parece que los defensores de los vouchers presumen esto con demasiada facilidad sobre la base de su cultura de clase media. Eso no quiere decir que todos los padres de clase media sean buenos custodios, pero sí que la buena "paternidad" es asumida como parte de la vida de la clase media. Para los pobres, existen varios impedimentos para ejercer una "buena paternidad" vis a vis la educación de sus hijos, que tienen que ver con la presión por sobrevivir día a día.(en casos extremos, como en algunas partes de India y según me han dicho, en la América Colonial, esto puede llegar a "infanticidio", lo que indica que mucho más que la educación puede verse afectada). Al establecer la analogía con el sistema de salud, tu argumentabas que el Estado puede privar a los padres de la toma de decisiones cuando éstos no ejercen sus responsabilidades, pero tengo dos preocupaciones respecto de esto: (1) en el cuidado de la salud, esto ocurre sólo en casos muy extremos, cuando se trata de casos de vida o muerte o situaciones similares y (2) imagino que una decisión como esta es tomada más fácilmente, en relación a los niños pobres que por los niños de clase alta, quienes pueden atraer al Estado a litigios muy costosos para proteger "su buen nombre". Dudo que las cortes perciban algún abuso del sistema de vouchers lo suficientemente peligroso como para garantizar una intervención, pero si lo hicieran, creo que los niños de las clases altas también necesitarían protección. Finalmente, Herb, dices que el proceso de "individualización" es "esencial para la dignidad y la autoestima humana". Ya que esto no parece ser un tema económico, siento que recobro confianza en mi voz. Así como considero que la afirmación es correcta, creo que es débil. No solamente es posible que existan otras necesidades igualmente importantes para el desarrollo de la dignidad y la autoestima (sugeriría que la participación en la comunidad es candidata), sino que también es posible argumentar que la frontera entre lo propio y lo ajeno es la fuente de indignidad u odio a sí mismo; o que la dignidad y la autoestima surgen no de nuestra conciencia como seres únicos, sino de nuestro reconocimiento de nuestro sentido de lo 'en común' (commonality) o de unidad (una perspectiva religiosa, tal vez especialmente oriental). Pendarvis: Herb, en referencia a tu afirmación de que el capitalismo no necesariamente necesita una clase de los que "no tienen" y sobre lo cual has puesto como ejemplo el caso de algunos países de Europa del norte en su virtual eliminación de la pobreza; me parece que la base del capitalismo (un elemento necesario), es la existencia de un grupo que relativamente "no tiene". Gintis: Sí, por supuesto. Esto no solo se aplica para el capitalismo. En cualquier sistema en que haya competencia existirán ganadores y perdedores. Las apuestas deben ser suficientemente altas para inducir a la gente a competir, y por eso, en algunas situaciones, van a haber perdedores y ganadores sustanciales. ¿Y qué? Yo argumentaría que una sociedad humana sin perdedores y ganadores sería una monstruosidad. En la buena sociedad, uno puede esperar que los resultados estén de alguna manera perfectamente correlacionados con el esfuerzo y el mérito, pero aún en esto no estoy del todo seguro. Donde hay elementos estocásticos a los resultados (la suerte cuenta), ganar o perder no estará basado en el mérito (aún el mérito es un resultado estocástico, ya que nuestros dotes personales están estocásticamente distribuidos). Pendarvis: Esta injusticia de base satura el sistema, incluyendo a las escuelas, aunque como tu y Bowles señalan, son ámbitos contradictorios. En mi opinión, el sistema de vouchers contribuirá a someter más a las escuelas a las desigualdades del capitalismo; no va a reflejar la base liberal democrática de nuestro gobierno ni siquiera hasta el punto que lo hacen hoy. Gintis: No has dicho porqué este tiene que ser el caso. He sugerido lo contrario y he dado razones explicando porqué. No estoy seguro que sean las correctas, pero no poseo ese pesimismo sobre la posibilidad de una reforma. Covaleskie: La raíz de mi oposición a la competencia en educación ha sido la creencia de que la educación pública es una iniciativa comunitaria y no una cosa del mercado propiamente dicha, en el cual los objetos adecuadamente comercializados, se comercializan. En algún sentido, creo que el propósito del mercado es el de distribuir cosas, y no necesariamente de manera equitativa. La educación no parece ser propiamente ese tipo de cosa. Gintis: Una "iniciativa comunitaria" no necesariamente debe incluir la provisión del servicio de esa iniciativa por parte del Estado! Lo "comunitario" puede verse reflejado en las reglas y las regulaciones de la participación en el sistema de vouchers. Covaleskie: El libro de Kozol, Savages Inequalities, ejemplifica la ventaja de que la educación no sea una cosa de mercado. Me parece que la fuerza de esa historia está fundada en el asumido, y traicionado, compromiso con la educación como una cosa de la del común. En efecto, Kozol nos dice: "Decimos que estamos comprometidos a educar a todos los niños en comunidad, y este libro es una evidencia de que no somos el tipo de personas que decimos ser". Gintis: He dicho que los vouchers deben ser iguales para todos los estudiantes, con correcciones para aquellos con "necesidades especiales". Dicho sea de paso, es fácil mostrar que Kozol no encontró el problema de nuestras escuelas. No hace falta mucha manipulación estadística para mostrar que las escuelas urbano marginales tienen un gasto por alumno más alto que otras escuelas. Covaleskie: Bajo un régimen de mercado me imagino a la gente contestándole a Kozol lo siguiente: "Pero nosotros no tenemos tal compromiso, nosotros elegimos nuestras escuelas y ellos eligieron la de ellos". Gintis: Puede haber un compromiso de financiamiento adecuado!!! Covaleskie: La competencia implica que hay ganadores y perdedores. El hecho de que eso sea bueno en el tenis no implica que lo sea en educación. Gintis: Si estás pensando que sería bueno tener un sistema educativo en el que no haya ganadores y perdedores, me gustaría que me explicaras ese sistema. Encuentro la idea medianamente absurda y moralmente desagradable. Creo que los progresistas pasaron de un razonable aborrecimiento a la pobreza y la desigualdad de riqueza improductiva, al desagrado de la desigualdad de resultados. Me recuerda a aquellos que detestan el alcoholismo, y que luego piensan que la abstinencia es una virtud. Beadie: Si la educación es creada y distribuida por el mercado más que creada y distribuida por el proceso democrático, entonces hemos convertido un bien social en un bien individual. Gintis: No entiendo para nada porqué. Si el carácter básico de "bien social" está determinado por el proceso democrático, la forma en que éste sea provisto no socava esta determinación. Por ejemplo, podemos decidir colectivamente que todos los miembros de la sociedad tienen derecho a poseer anteojos, pero que pueden ser comprados de vendedores privados. El "propósito colectivo" descansa en la definición de "necesidad de anteojos" y "anteojos". Para recibir los anteojos debo de tener una discapacidad visual documentable (no los puedo recibir para revenderlos o para usos alternativos, etc.), y "anteojos" no incluye anteojos de sol de moda o anteojos de juguete, y demás. Creo que estás confundiendo el PROPÓSITO con los MEDIOS DE EJECUCIÓN de ese propósito. Beadie: Aunque la preferencia individuales/paternas siempre ha jugado un algún rol en la distribución de la educación, ahora estamos diciendo que es el único principio de distribución. Hemos dejado de lado la idea/proyecto de recrear lo público a través de la educación pública. Lo que como consecuencia se elimina es la formulación propia de las cuestiones educativas en términos de bienes públicos o sociales. Gintis: ¿Te has dado cuenta cómo se relaciona con esto respuesta anterior? Creo que estás confundiendo el proceso de determinación de los parámetros sociales de la educación con su implementación. Beadie: El caso es muy similar al caso de los encuentros ciudadanos versus la votación electrónico. Registrar la propia opinión no es lo mismo que la toma democrática de decisiones. Similarmente, elegir la propia escuela no es lo mismo que participar en la provisión comunitaria de educación colectiva. Gintis: Por supuesto que no, pero uno puede hacer ambas y, en mi opinión, no hay contradicción entre ellas. Costrell: Estoy algo sorprendido por el empuje de los argumentos en contra de los vouchers que he recogido. A menos que haya malinterpretado lo que leí, el argumento parece ser que el (cuasi-) monopolio de la escuela pública es necesario para la preservación de la democracia, la promoción de lo comunitario, el avance del socialismo, la recreación de la conciencia humana o cualquier otra meta trascendental que algunos aquí parecen tener en mente. Más allá de si estos argumentos son o no correctos, uno hubiese pensado que habría al menos alguna posibilidad de tener una discusión de los pros y los contras de los vouchers en lo que respecta a las metas relativamente más prosaicas que el 99% de la población sostiene para sus escuelas, a decir: lectura, escritura, historia, matemáticas, ciencias y algunas virtudes pasadas de moda como la puntualidad y la autodisciplina. Después de todo, el movimiento de reforma educativa surgió como consecuencia de bajos niveles en el rendimiento académico de los alumnos, y no por ningún notable deterioro de la democracia o por una agitación de sentimientos pro socialistas. En el público general, existe un fuerte debate en torno a los vouchers, pero se basa primariamente en los logros de los estudiantes (Ej, Albert Shanker vs Chubb y Moe). La mirada centrada en los estándares de Shanker se posiciona explícitamente como la última oportunidad para elevar el rendimiento de los alumnos antes de que el publico se vuelque a los vouchers. Yo creería que si el público tuviese acceso a la información que transita este foro electrónico, e infiriera (erróneamente, espero) que gran parte de la industria educativa tiene metas tan ampliamente diferentes de las de los padres, entonces, tal como teme Albert Shanker, ciertamente obtendremos vouchers, nos gusten o no. Covaleskie: Herbert, tal vez la dificultad aquí está en que lo que tú denominas como "mercado" es radicalmente diferente a lo que gente como Chubb y Moe quiere decir. ¿Estás sugiriendo que el mercado debería formar parte de los bienes comunes? Si es así, ¿el problema es semántico y no político? Por ejemplo, si me opongo a que el mercado genera ganadores y perdedores, tu me interpretas como opuesto a la existencia de resultados desiguales, que no es para nada lo que quiero decir. Gintis: No he usado la palabra "mercado" en ningún momento. He hablado de "competencia", dejándolo abierto ya sea a si pública, privada o mixta. Por el contrario, sí dije que no debemos tener miedo a "sistemas privados de provisión", pero éstos podrían ser sin fines de lucro (en el sentido impositivo del término) y altamente regulados por el Estado y, aún así ser "competitivos". Ahora bien, de hecho considero que "el mercado" debería jugar un papel, en el sentido de que debería permitírsele a aquellos grupos que deseen crear escuelas que lo hagan sin impedimentos, siempre que reúnan los criterios pedagógicos y civiles necesarios. Pienso que debería haber "ganadores" y "perdedores" entre las escuelas, en el sentido que las escuelas que no logren captar suficientes alumnos para permanecer en el "negocio", deberían salir de él. Si estamos preocupados por las escuelas innovadoras, siempre existen fundaciones o agencias del gobierno que pueden dar a los nuevos proyectos una oportunidad para desarrollarse, antes de que estos se vean sujetados a las leyes el mercado. Covaleskie: Tal vez sólo estoy confundido por el uso poco familiar de terminología familiar. Los mercados, tal como yo los entiendo, distribuyen diferencialmente esas cosas que hemos decidido no son 'necesidades', o por lo menos no totalmente, para una participación plena en una sociedad democrática. Gintis: De ninguna manera. Podemos tener mercados en los cuales los precios son fijados por instituciones externas al mismo, como ser los gobiernos, pero en los que los servicios son provistos competitivamente. Gran parte de los sistemas de salud son provistos de esta manera en varios países. Podemos extender el mercado hacia las 'necesidades', y luego proveer a los individuos con vouchers para adquirir esas necesidades (ej: cupones de alimentos, vouchers para alquiler, etc.). Covaleskie: La educación proporciona una oportunidad para una participación plena en la sociedad, y por lo tanto es necesaria en su medida plena para todos. No en igual medida, pero sí en plena medida. Eso parece ser una razón para excluirla de lo que pienso es el mercado. Gintis: No lo considero así de acuerdo al razonamiento arriba expuesto. Covaleskie: Aún más, 'mercado' sugiere intercambio. Es decir, tu me das un auto, yo te doy dinero. Pero la educación, más precisamente la oportunidad educativa, no debe ser algo por lo que yo deba intercambiar. Yo debo ganar la educación en sí, pero no la oportunidad para acceder a ella. ¿Estamos hablando de mercados cuando estamos distribuyendo igualmente a todos? Gintis: Me debo estar perdiendo de algo. ¿A qué llamas financiamiento pleno de vouchers totales? Los estudiantes no deben "ganar" esto más que como si se les diera a todos los niños de 10 años entradas gratis para Disneylandia. Covaleskie: Tal vez tu sugerencia es que el mercado opera cuando hacemos efectivo el voucher pleno e igual, al elegir la escuela que prefiramos. Pero esto luego nos lleva al problema original de equidad (no de igualdad); los padres eligen por sus hijos, y algunos de ellos pueden elegir sabiamente en base al capital cultural que posen, y otros no. Gintis: No me parece satisfactorio cuestionar la capacidad de los padres sin evidencia suficiente sobre su incompetencia para actuar en nombre de sus hijos. Por otro lado, el sistema de acreditaciones puede hacerles bastante difícil a los padres el hacer elecciones desastrosas (nuevamente, como con el sistema de salud, donde no se permiten comportamientos del tipo de curanderos). Creo que la gente ha demostrado una gran habilidad para controlar sus vidas, siempre y cuando el sistema de reglas que enfrentan sea justo y eficiente. Aquellos padres que no actúan en nombre de sus hijos pueden ser privados del derecho a elegir la escuela de sus hijos, tal como ocurre con su cuidado personal y médico. Covaleskie: Por ello, algunos niños acabarán siendo perdedores en el mercado, que es lo que el mercado está diseñado para producir. Pero no debido a ninguna deficiencia propia, excepto el 'desatino' de elegir mal a sus padres. Gintis: Este es el caso general cuando la sociedad deposita valor en el control familiar de los niños. Concuerdo con esto en general, y extiendo esa aprobación a que los padres sean los custodios de la educación de sus hijos. Covaleskie: También parece que este enfoque no considera el problema de que los bienes perseguidos son privados. A menos que se estipule que los bienes comunes definen lo que la escuela puede ofrecer legítimamente. En cuyo caso, estamos nuevamente fuera del mercado y dentro de los bienes comunes. Francamente no tengo problema con esto, salvo que no veo por qué deberíamos llamarlo mercado. Gintis: Porque es competitivo; hay ganadores y perdedores, y los clientes eligen los servicios que prefieran. ¿Cómo lo llamarías? No entiendo qué tanto importa. Covaleskie: Finalmente, hay un problema de lenguaje. Algo parece perderse cuando vemos a nuestros estudiantes o nuestras comunidades o lo que sea, como "consumidores". La participación democrática no parece ser el tipo de cosa que uno debería estar "comprando". Gintis: Yo no. Eso es lo que son. Uno no "compra" participación democrática, pero uno puede ejercer esa participación eligiendo a su proveedor de servicios. La democracia, tal como la veo, no contradice a la competencia y a la elección en la provisión de servicios educativos. Levin: Algunas preguntas más sobre la competencia en educación, y una repetición de algunas otras que nadie ha contestado todavía: en un sistema educativo competitivo, ¿limitaríamos la educación a las escuelas? Si es así, ¿porqué? Si no es así, ¿qué otros medios educativos serían aceptables a los propósitos de los vouchers? En qué punto la elección debería ser realizada por los estudiantes (más que por los padres)? Ya que los estudiantes son los educados, argumentaría que ellos deberían realizar la elección tempranamente, pero puedo ver las objeciones que ello provocará. ¿Qué es un "voucher pleno"? ¿Es el costo promedio por alumno? Si es así, ¿promedio de qué? ¿Promedio por grado educativo? ¿por Estado? ¿O es el voucher pleno un "costo real" asumido? Y si ese es el caso, ¿basado en qué? Dadas las enormes disparidades del gasto en los Estados Unidos, esta es una pregunta muy importante. Claramente, si el monto del voucher es pequeño existen problemas, y si es grande hay otro tipo de problemas. De forma similar a la primer pregunta, ¿quién es merecedor de un voucher? ¿Los niños entre 6 y 16? ¿Porqué? ¿Qué pasa con las personas que desertaron y ahora quieren reinsertarse en el sistema? ¿Qué pasa con los adultos? Howley: ¿Sobre qué base razonable es que podrían los padres evaluar la calidad de las escuelas y en qué lapso de tiempo? Si la educación es un proceso complicado, evaluar el efecto educativo de una escuela en particular, especialmente en el desarrollo de un niño en particular, requeriría un largo proceso de observación. Ya que es improbable que esto ocurra, los padres se apoyarán en rumores sobre las escuelas y en medidas crudas (y difíciles de interpretar) como las evaluaciones estandarizadas. Gintis: Como ya se habrán dado cuenta, los economistas tienden a creer que la gente tiene la capacidad de hacer elecciones informadas, especialmente cuando los intereses en juego son lo suficientemente altos. Más específicamente, es más probable que las personas hagan elecciones acorde con sus intereses, que cuando otros (tales como los gobiernos o administradores) las hacen por ellos. Ahora bien, eso no es siempre cierto, así que debo resaltar las mayores excepciones. (a) Cuando elegir es costoso, a veces deseamos delegar la autoridad a otros. Por ejemplo, las comisiones cloacales de mi ciudad toman decisiones, y prefiero dejar las cosas así más que tomarlas yo mismo. Cuando la autoridad para elegir es delegada, el tomador de decisiones debe enfrentar incentivos y formas de accountability/rendición de cuentas que haga probable que el/ella actúa en nombre de nuestros mejores intereses. (b) Donde existen severas asimetrías de información (el elector no posee toda la información, o bien es muy costoso adquirirla y procesarla) deberían constituirse leyes para asegurar que cada tomador de decisión individual posea la mejor información posible. En dichas situaciones, los efectos de la reputación y las recomendaciones de respetados expertos también juegan un rol en el que las decisiones resulten informadas y razonables. En educación, como dije antes, los niños son los clientes, y sus padres son generalmente los agentes más efectivos para llevar a cabo decisiones que afecten su bienestar. Sin embargo, un sistema de elección en educación tendría que establecer muchas restricciones a la elección paternal, debido a que: (a) algunos padres tienen una agenda que es ya sea egoísta o bien en conflicto con los estándares comúnmente aceptados de que es acorde con el mejor interés de los niños; (b) a los padres les hace falta información en aspectos diversos (saber qué es una biblioteca adecuada, qué son credenciales de docencia adecuadas, etc.), por lo tanto, se hace necesario un sistema de acreditación para la participación; y (c) existen opciones que tienen efectos externos tanto negativos como positivos, con lo cual los problemas de coordinación entre los tomadores de decisiones pueden requerir que se establezcan restricciones en cuanto al tipo de elecciones que pueden ser tomadas por cada tomador de decisiones individual (por ej. yo puedo querer elegir una escuela que requiera que los padres paguen un suplente por encima del voucher escolar, pero esta opción puede ser anulada sobre la base de que entra en conflicto con las metas sociales de equidad ya establecidas). El sesgo de los economistas, el cual defendería muy vigorosamente sobre la base de validez empírica, así como de conveniencia política, es que con este tipo de condiciones, la elección individual es factible, deseable y eficiente. Howley: Considerando que la educación es un proceso complicado, evaluar los efectos educativos de una escuela en particular, especialmente sobre el desarrollo individual de un niño, requeriría un largo proceso de observación. Ya que es improbable que este esfuerzo ocurra, los padres se basarán en rumores sobre las escuelas y sobre medidas crudas (y difíciles de interpretar) como las evaluaciones estandarizadas. También se basarán en la publicidad (la cual seguramente acompañará un esquema de financiamiento por medio de vouchers). Aún si los rumores son certeros, los padres no retirarán a sus hijos 'en masa'; y las escuelas bastante inferiores (como las máquinas de lavar y los autos bastante inferiores) seguirán en funcionamiento atendiendo algunos niños (tal vez aquellos con los padres menos perspicaces) por un largo periodo. ¿Podemos (como sociedad o como comunidad) vivir con estas consecuencias de un sistema de escuelas controlado por el mercado? Gintis: No creo que este escenario llegue a ser relevante. Pienso que las evaluaciones estandarizadas están bien, y no son tan crudas como sugieres. Por otro lado, si la gente en educación se preocupase tan profundamente por la accountability y estuviese profundamente preocupada por la capacidad de los padres de elegir, trabajarían para desarrollar pruebas estandarizadas que efectivamente SI reflejen la multiplicidad de habilidades y capacidades que se espera que las escuelas desarrollen en los niños. Además, entre las cosas más importantes que los padres (y los niños) quieren de la escuela, se encuentra el RESPETO. El respeto requiere PODER, y los padres solo tienen poder cuando pueden PERJUDICAR A LA ESCUELA cuando estén disconformes. La manera más directa de perjudicarla es retirando a sus hijos. Este es el poder del consumidor!!! No me parece probable la idea de que seguirá existiendo una "sub-clase" de padres que continuarán utilizando las malas escuelas. ¿Puedes darme un ejemplo de ello en alguna otra área? ¿Existen aerolíneas inferiores (que matan), restaurantes (que te enfermen), etc. que sean rutinariamente sostenidas por sus ignorantes clientes? Existen hospitales inferiores, pero estos deberían mejorar una vez que haya un seguro universal de salud y que al sistema de provisión de salud se le exija que se exija rendir cuentas (como publicando las tasas de mortalidad, etc.). Los opositores a la elección siempre acusan a la "publicidad" como irracional y a su prominencia en nuestra sociedad como indicador de cómo los consumidores son mal conducidos por atractivos emocionales más que por hechos objetivos. Sin embargo, hay muy poca evidencia a favor de este enfoque y, por el contrario, mucha en contra de este. La mayoría de los economistas piensan que la publicidad es (a) informativa y (b) reconocedora de marcas. La publicidad falsa es en su mayor parte ilegal (y donde no lo sea, debería serlo). Los médicos y los sistemas de salud publicitan, ¿por qué no las escuelas? Howley: Tampoco estoy seguro cómo haremos para propulsar a que algunos grupos diseñen escuelas para segmentos poco atractivos del mercado. ¿Podremos forzar o convencer a un grupo de competidores a crear escuelas en las zonas urbano marginales? ¿Y en áreas rurales remotas? O, ¿podremos atraerlos a crear escuelas que atiendan chicos con dificultades, quienes están, como cualquier otro niño, obligados a asistir a una u otra escuela? Gintis: Uno puede "atraer" personas para que ofrezcan servicios recompensándolos por hacerlo! Si cuesta más educar a un chico de sectores urbano marginales, entonces puede haber fondos destinados a "necesidades especiales". Atraemos a la gente bastante satisfactoriamente para que pierdan el tiempo entrometiéndose en la vida de los demás, entonces ¿por qué no en otras áreas? Por otra parte, si los fondos estuvieran disponibles, tanto las comunidades de las zonas urbano marginales como de las rurales tendrían el interés y el poder para crear sus propias escuelas. Howley: Aún si la competencia mejorara la calidad de la educación (cosa que dudo), ¿cómo hacemos para garantizar la igualdad cualitativa de opciones entre los distintos barrios y entre las distintas regiones? Mi presentimiento es que habrá mucha competencia (opciones) en ciertas áreas (por ej., los suburbios) y muy pocas en otros lugares. ¿En qué sentido esto es una manera justa de distribuir algo que equivale a un derecho fundamental? Gintis: Cuando los ingresos son igualados, las fuerzas competitivas tienden a igualar los resultados. Si los vouchers fueran iguales, pienso que las escuelas también lo serían (teniendo en cuenta lo que dije sobre las "necesidades especiales"). Camili: Tal como lo veo, la pregunta involucra o bien que la educación sea provista a través de la competencia, o bien a través de un mecanismo basado en la noción de educación como un bien común (el cual puede ser deshecho por las fuerzas competitivas). Gintis: He negado esta oposición. El carácter de "bien común" puede ser incorporado en las "reglas del juego" estableciendo quiénes participan (acreditación, etc.) y qué tipo de información es recolectada y distribuida (pruebas estandarizadas, performances creativas, etc.). La oposición entre lo "común" y lo "individual", y el relegar la elección personal a una de ellas, es en mi opinión, herencia desafortunada de la teoría política tradicional, la cual se deleita con la oposición público/privado. (Si estás interesado/a en una discusión más general, Sam Bowles y yo escribimos de esto en Capitalism and Democracy.) Camili: Creo que basta con decir que con el actual sistema los padres están haciendo elecciones pobres; hoy hay ganadores y perdedores; las escuelas se están convirtiendo en cada vez más segregadas; y las oportunidades están desigualmente distribuidas. La creencia en un bien común no altera estas condiciones. Gintis: Responsabilizar de esto a las elecciones hechas por los padres es bastante incoherente. No poseemos un sistema de elección, por lo que las elecciones de los padres no importan. Percibo una actitud condescendiente y paternalista de los participantes de este debate como sentimiento generalizado para con los padres. Les digo: esto está MAL y es FATAL. También lo denominaría elitista si quisiese que me ataquen, pero ya que detesto que me ataquen, simplemente lo llamaré FATAL. LOS PADRES PAGAN LAS CUENTAS y la GENTE VOTA EN CONTRA O A FAVOR DE LAS ESCUELAS, y ustedes pueden pensar lo que quieran de ellos, ellos son su JEFE! Camili: Parece poco probable que una creencia en la equidad y la oportunidad misteriosamente va a reformar las actuales prácticas. Gintis: No seré para nada misterioso. Requiere de una cuidadosa construcción de reglas, regulaciones, procedimientos de acreditación, pruebas estandarizadas, y demás. Requiere de una devoción al proyecto. Como dije antes, si las únicas personas trabajando en este proyecto son enemigos de la igualdad, el resultado está signado a ser desigual. Camili: En primer lugar, ¿cómo puede en las escuelas urbano marginales diseñarse un sistema de mercado más resistente a la corrupción que el actual sistema? Y no se haría necesaria una burocracia adicional para supervisar las escuelas a los efectos de prevenir grandes violaciones a la práctica decente (por ej. pagos de los directores a los padres que matriculen a sus hijos). Gintis: Cualquier sistema es susceptible de ser corrupto y siempre habrá corrupción. Pero siempre que los incentivos básicos sean los correctos y estén en funcionamiento sistemas de rendición de cuentas, la corrupción puede ser mantenida en un mínimo. Por ejemplo, es ilegal vender y comprar votos, y esta práctica se encuentra bastante minimizada. Los médicos podrían dar "comisiones" a sus pacientes para que sigan asistiendo a su consultorio, pero esta práctica no está difundida. ¿Por qué? Porque las sanciones hacen que ello no valga la pena. Adicionalmente, no sería una "burocracia adicional", sino una "burocracia alternativa". No veo el problema en esto. Camilli: En segundo lugar, ¿Prevés alguna necesidad de evaluación formal de las escuelas? ¿O se dejaría esto por completo como una opción de las comunidades? Gintis: Si, definitivamente. Sin estándares la elección informada es virtualmente imposible. Camilli: En tercer lugar, parece poco probable que las escuelas puedan funcionar si a los niños se les permitiese cambiar cada año de escuela, debido a fuertes incertidumbres de presupuesto. ¿No llevaría el sistema de mercado a que los padres tengan que firmar contratos con las escuelas por varios años? Gintis: NUNCA. Ni siquiera contratos de más de un mes! Las empresas tienen que enfrentar fluctuaciones de la demanda, y así lo hacen rutinariamente en nuestra sociedad. ¿Qué es tan diferente sobre las escuelas? Camilli: Pienso que es un error dejar tan de lado rápido la preocupación por que algunos padres no harán buenas elecciones para sus hijos. El que los padres debieran ser los custodios de sus hijos, no lo hace así necesariamente. ¿Cómo puede tratarse esta preocupación en un sistema competitivo, si es que puede serlo? Gintis: Los padres no pueden hacer elecciones REALMENTE malas, no más de lo que nosotros podemos viajar en aerolíneas REALMENTE malas; no se les permite que existan! Hasta los padres menos atentos van a poder de "sacar provecho" de los padres más informados (como cuando compro una botella de vino, de la cual no sé nada, "saco provecho" del consumidor que sí sabe y que determina la variedad y el precio de las marcas disponibles). Levin: No creo que Herb, más allá de su habilidad, haya lidiado adecuadamente con el problema de la voluntad paterna (sin mencionar la cuestión de la elección estudiantil, que eleve hace un rato). Veo muchas evidencia de que la gente hace elecciones sobre todo tipo de cosas, incluyendo escuelas, y por todo tipo de razones, y sólo algunas tienen algo que ver con el supuesto propósito de esos servicios o instituciones. La gente elige autos por su color, doctores por la localización de su consultorio, colegios por el uniforme escolar. Algunas personas (muchas de ellas) toman decisiones de vida cruciales sin siquiera pensarlo. Ya que los resultados de la educación importan no solo para aquellos haciendo la elección, sino para todo el resto, nos enfrentamos inevitablemente con la necesidad de regulación extensiva de la elección Gintis: De hecho, ya he tratado esta cuestión, por lo tanto no me voy a repetir a mi mismo. Dicho sea de paso, estos argumentos me recuerdan a los argumentos en contra de la democracia en el siglo XVIII y el XIX (ver el libro de Bowles y mío, Capitalism and Democracy). Ciertamente, la gente vota por todo tipo de motivos, y sin embargo, existen razones para creer que el agregado no es del todo malo. Similarmente, los consumidores compran por todo tipo de razones, pero es difícil argumentar que el sistema no funciona adecuadamente. Sí funciona, y cuando "votar" no funciona bien, cambiamos las reglas del juego (democráticamente). Levin: Como sabes Herb, la historia de la regulación de la industria en nuestro continente sugiere que la regulación muchas veces termina beneficiando a los regulados en vez de a los clientes. Esto es sin duda parte de la presente crítica a las escuelas públicas. Entonces, ¿por qué sería esto diferente bajo un sistema competitivo? Gintis: No lo sé! Creo que la regulación de la industria tiende a seguir la voluntad de la gente. Cuando la gente quiere más regulación ambiental, o automóviles más seguros, eventualmente lo consiguen. Por supuesto que la industria defiende sus intereses, y hay excepciones a mi generalización, pero desde mi humilde opinión, la noción de que el gobierno beneficia a los capitalistas es sesgada y una base muy pobre para la política pública. Además, el sistema político podría ser más responsable ante el público (i.e. por medio de una campaña de reforma financiera, etc.), pero rendirse del todo ante el sistema es una derrota extrema. Olgetree: Bueno, no siendo ni educador ni economista pero padre de 3 niños, iba a dar mi opinión respecto de esto, pero Herb acaba de sacarme el aire de los pulmones con su comentario sobre la actitud hacia los padres que se exhibe en esta discusión. No tengo mucho que agregar a lo que dijo, excepto por algunas observaciones. Como Bob, yo veo a la escuela como un lugar para que mis hijos aprendan lectura, escritura, matemática, etc.; es decir, lo que considero habilidades académicas. Por lo tanto "deseo" que a ellos les vaya bien en las pruebas estandarizadas. (Yo he administrado un SAT, y esas son las clases de preguntas que quiero que mis hijos sean capaces de responder). Pero lo veo como "mi" responsabilidad formarlos en los ámbitos de la moral, la educación sexual, la prevención de drogas, etc. El que la escuela haya usurpado esta responsabilidad explica el porqué nos hemos visto obligados a educar a nuestros hijos en el hogar (homeschooling). Sí reconozco que a muchos estadounidenses les gusta que se los cuide. Usualmente, preferimos la manera fácil, y no estamos particularmente interesados en hacernos cargo de las responsabilidades difíciles. Como consecuencia, muchos padres están dispuestos a abdicar esa responsabilidad paternal en favor de la escuela. Y los arquitectos sociales, relamiéndose, están más que dispuestos a aceptar esas responsabilidades. Eso, de todas maneras, no lo hace correcto. (Pero el hecho de que la educación en el hogar haya crecido de 15.000 en 1980 a 500.000 en la actualidad, demuestra que muchos padres se están 'despertando' y reasumiendo esas responsabilidades.) Cualquiera sea la razón, creo que resiento que se me niegue el derecho a educar a mis hijos como a mi me parezca por el simple motivo de que el establishment educativo no me considera lo suficientemente capaz para decidir qué es lo mejor para mis hijos. Herbert, inteligentemente, se resistió a utilizar términos como paternalista o elitista. Yo también lo haré. Pero es pertinente destacar que un aspecto esencial del estatismo es la creencia de que las masas son incapaces de realizar las mejores decisiones para ellos mismos, y en consecuencia se necesita de una "elite" instruida y bien informada que tome las decisiones por ellos. Gallagher: Quienes trabajamos en la educación pública, trabajamos para los padres. Pero trabajamos más que sólo para los padres. Trabajamos para toda la sociedad. No se trata simplemente de una relación con el cliente. La sociedad entera, mediante sus leyes, demanda la educación de la juventud. Entonces, también trabajamos para aquellos que no son padres pero que ven la necesidad social de que todos los niños reciban educación, con la esperanza de que así puedan formar parte de la sociedad como miembros productivos, tanto como niños como en calidad de adultos más tarde. Deberíamos responder (utilizando la brillante palabra de Aimee Howley) a los padres de los niños, ya que ellos son los principales responsables de la educación de sus hijos. Pero también debemos utilizar algo de nuestra pericia en educación (espero que la gente reconozca que poseemos algo de eso, a pesar de Bill Bennet y George Will). Al está en lo cierto cuando dice que él y su esposa tienen responsabilidad de formar a sus hijos en sus valores religiosos, sexuales, etc. Pero sus hijos tendrán que vivir en un mundo con sistemas divergentes de valores. ¿Cuándo enfrentan ese mundo, a los 21? Sólo porque los niños vean que hay gente con otros valores no implica que los adopten. Si los padres trabajan con sus hijos enseñándoles y practicando lo que predican, los niños generalmente lo seguirán. De otra forma, ¿cómo es que podemos encontrarnos con chicos que salen de barrios urbano marginales paupérrimos, violentos, e infestados con drogas, que luego se convierten en ministros, enfermeros, maestros, académicos, plomeros, policías; en simples buenas personas? Tiene que ser la unidad familiar la que influencia a estos niños, y en muchos casos, unidades de un solo padre. Pero, ¿ poseen los padres exclusividad en los valores? Sé que la escuela provee una red de seguridad para muchos niños que provienen de familias disfuncionales, y les brindan valores a seguir que no reciben en su hogar. Hunter: Herbert, me parece importante que sepas que estás forzando a muchos de nosotros a pensar. Gintis: Eso es bueno, me ha forzado a pensar a mí también. Debo decir que mis dedos se están cansando de tanto escribir y me estoy sintiendo exhausto por el alto flujo de información! Hunter: No me agrada la idea de escuelas con fines de lucro, pero no me parece que se debiera prohibirlas; a mi simplemente me desagrada la idea de poner plata pública en ellas (de la misma manera que no me gustan las garantías de préstamo y demás ayudas que convierten dinero público en capital privado). ¿Podría acomodar esto tu noción de vouchers? Gintis: Sí, pero como he dicho, no comprendo ese desagrado. Permitimos que la gente utilice cupones de comida, vaya a comercios privados y los canjee, y admitimos la provisión privada de salud, aún cuando el sistema de financiamiento sea público. Aquí hay una regla general: el gobierno debe establecer y aplicar las reglas, y debe financiar los bienes públicos, pero no debe producir nada. "Nada" es muy fuerte, pero se entiende la idea. Hunter: Sin embargo, parte de mi resistencia a las escuelas con fines de lucro viene de los efectos de la competencia. Una cosa es competir por estudiantes sobre la base de una reputación académica en un medio en el que la competencia y la cooperación se encuentren balanceadas de alguna manera. (Estoy suponiendo que las escuelas sin fines de lucro pueden verse a sí mismas como proveedoras de un bien social y que las que estén fracasando incluso lo reconozcan y se retiren voluntariamente, sabiendo que esta haciendo con ello un bien). En este panorama, una escuela con fines de lucro podría desarrollar un alto sentido de propiedad sobre los métodos que considera contribuyentes a su éxito. (Estoy pensando en un informativo comercial que vi anoche en el que el producto que se vendía consistía en cosas como el conocimiento sobre que clase de ejercicios son los que más probablemente incrementan el metabolismo; ¿Por qué debería ser privada tanto la información sobre la salud o el acceso a una instrucción más efectiva al servicio de incrementar la riqueza individual?). Por lo menos dos compañías automotrices se jactan de brindar importantes patentes de seguridad y sí es cierto, esto evidencia que la motivación de lucro no necesariamente excluye un comportamiento altruista, aún cuando ciertamente no lo promueve. En referencia a una cuestión algo diferente (salario por mérito), Murnane y Cohen en parte dicen que "Si el salario docente está basado exclusivamente en el éxito en elevar los logros de los alumnos en lectura, existen fuerte incentivos a que los docentes mantengan cerradas las puertas de sus aulas y descuiden el trabajo en equipo que contribuye al alcance de las otras metas de la escuela" (Harvard Ed. Review, 56 (1), 1986, 355). ¿Por qué no debiésemos esperar ese mismo problema con escuelas competitivas con fines de lucro?. Gintis: Aparentemente no te gustan los sistemas competitivos, y estás contribuyendo con ejemplos todos de cómo estos pueden fallar! El sistema de patentes ha conducido a elevados índices de innovación en virtualmente todos los campos, y debe ser protegido! Es algo cegado el notar únicamente que las patentes crean posiciones monopólicas; en el largo plazo esto beneficia a la sociedad (la dimensión del monopolio debe ser la justa...). ¿Quién dijo que el sueldo de los docentes debiese estar basado en su éxito en elevar el rendimiento en lectura? ¿Crees que las "retribuciones por resultados" con la única forma eficiente de incentivos? Estos casi nunca se utilizan en la economía! Hunter: El tipo de metas sociales más amplias que le pedimos a la escuela que logre (educación sexual, drogas, educación cívica, etc.) se perderían en tanto las escuelas busquen superarse unas a otras en base al criterio de rendimientos (lo cual, a pesar de mi apoyo a la evaluación, debo enfatizar, que no nos va excepcionalmente bien). Si tu y yo trabajáramos para escuelas con fines de lucro, ¿habría razón para que compartamos ideas aquí? Gintis: Si hay pruebas estandarizadas de rendimiento, estas pueden incluir todas estas cuestiones. ¿Quién dijo que las escuelas deberían ser juzgadas por sus rendimientos de lectura? ¿ Crees que eso es lo que los padres quieren? Te aseguro que no (de la misma manera que no queremos autos que maximicen velocidad, o seguridad, o eficiencia de consumo, o cualquier otra virtud estrecha). La competencia no destruye un sentido de comunidad. En educación superior hay mucha competencia (recientemente mi departamento ha perdido mucho financiamiento debido a la disminución de la cantidad de estudiantes; y estamos reorganizando nuestra enfrentar esto). ¿Significa eso que no comparto mis ideas con otros (por ejemplo, lo que estamos haciendo ahora!)? Hunter: Anteriormente formulé una pregunta acerca de la analogía con los sistemas de salud que utilizas frecuentemente. Mientras ambos involucran la provisión de servicios para un bien social, ¿no es la naturaleza del servicio suficientemente diferente como para no poder esperar comportamientos análogos? Específicamente, dado que el Estado interviene en las decisiones familiares referentes al cuidado de la salud solo en casos extremos, ¿por qué debemos esperar a que haya razón suficiente para intervenir en el ejercicio de las opciones familiares de voucher siempre y cuando los niños asistan a ALGUNA escuela calificada? Gintis: Creo que tu observación no es relevante. La variedad de sistemas de salud disponibles para los padres es decidido socialmente. En primer lugar, la acreditación de los profesionales en salud. En segundo lugar, la determinación de qué es cubierto por los seguros de salud. En tercer lugar, las leyes de responsabilidad civil y criminal en lo concerniente a la responsabilidad paterna. En este contexto, no es difícil para un padre actuar responsablemente. Sin embargo, el contexto competitivo es decisivo a la hora de darle a la gente lo que quiere. Los padres disfuncionales pueden ver su derecho de guardar por sus hijos suspendido o revocado, pero en mi opinión, es poco probable que este sea un instrumento importante de política pública. Hunter: ¿Y por qué no deberíamos esperar que, en los barrios pobres, esto fuese la escuela más cercana dado que movilizarse a otro lugar sería problemático? Gintis: Una vez que el "monopolio territorial" de la escuela pública se relaje, habrían más escuelas locales. Glass: Permítanme exponer una serie muy concreta de preguntas y animar a responder cualquiera con una opinión sobre ellas. Estas están en cierta manera dirigidas a Herb, como rápidamente se darán cuenta, pero me gustaría también la opinión de otros. Imaginen que un Estado (o Nación) adopta un mecanismo de mercado competitivo regulado para la provisión de educación (primaria y secundaria). Los padres reciben vouchers por un monto de $3,500 por cada niño en edad escolar, y éstos pueden ser empleados en cualquier escuela sin fines de lucro aprobaba por el gobierno. Como respuesta a esta oportunidad, varios grupos fundamentalistas y religiosos crean escuelas y se preparan para recibir estudiantes. Uno puede imaginarse a los Judíos Ortodoxos, musulmanes y varios grupos de cristianos evangélicos haciéndolo. Podemos imaginar, creo, que los grupos en cuestión encontrarán bastante atrayente la economía en este sistema. Después de todo, la Iglesia católica parece cumplir la tarea de educar a niños por algo así como dos terceras partes del gasto en educación pública. Es improbable que estas escuelas compitiendo por vouchers sean declaradas inelegibles sobre la base de ser escuelas religiosas y violar entonces la Primera Enmienda. Aquí estamos tratando con seres económicos racionales, y estos fácilmente encontraran la manera de establecer las barreras legales apropiadas entre la religión y la nueva escuela. ¿Ocurriría este fenómeno recién descrito rara o frecuentemente en los Estados Unidos? ¿Aproximadamente, qué porcentaje de niños en los Estados Unidos puede estar tan estrechamente conectado a un grupo religioso de manera tal que ese grupo recomendaría vigorosamente una escuela en particular a los padres? ¿2%? ¿15%? ¿40%? Gintis: No estoy de acuerdo con que sería difícil detectar las escuelas esencialmente religiosas que buscan pasar como sectarias. Las instituciones religiosas pueden ser declaradas como inelegibles si pasan parte del día escolar brindando formación religiosa, si contratan preferencialmente a docentes de afiliaciones religiosas en particular, etc. Ni siquiera pienso que esta sea un área difícil de implementar. Creo que empezaría al menos con un 1%, pero si se permitiese, incrementaría a al menos un 25% de todos los niños en edad escolar. Tal vez, más. Wenning: En respuesta a la pregunta de Gene Glass acerca del hipotético mercado competitivo regulado que involucra a los vouchers, prefiero contestar en términos del mercado competitivo regulado que existe ya en nuestro sistema de educación pública que comprende a las escuelas charter. Siete Estados han aprobado leyes que autorizan las escuelas charter y estas están operando en al menos tres Estados. En respuesta a la primera pregunta sobre cuán frecuentemente buscarían crear escuelas los grupos religiosos, tendría que estar de acuerdo con Herbert, a saber, sobre que alrededor de un 1% intentará hacerlo. Esto ya ocurre, en alguna medida, con las escuelas charter. Gipson-Fredin: No puedo sostener una perspectiva nacional, pero aquí va mi visión como nativo del medio oeste, ahora firmemente establecido en California del Sur. La vida aquí debe ser muy diferente a como es en Massachusetts. Frecuentemente, un 40%. Aquí expondré algunas de mis razones: 1) Los latinos constituyen una población extensa y en crecimiento, con una preferencia por la educación religiosa/parroquial (Ver Hurtado, A. y Hayes-Bautista, D. et al, Redefining California, Latino Social Engagement in a Multicultural Society). 2) El grupo de Tom Metzger está vigente y sólidamente inserto en Fallbrook, donde los estudiantes de la escuela secundaria pública recientemente encontraron sus armarios empapelados con propaganda sobre supremacía blanca. (Lamentablemente, este tipo de cosas sucede frecuentemente por aquí. Ellos dicen, entre otras cosas, que el holocausto jamás ocurrió). Presumiblemente, muchos de los que forman parte de este grupo tienen niños y preferirían que las escuelas estuviesen administradas por personas de su simpatía. 3) Probablemente hayan escuchado acerca de Vista (mi casa, dicho sea de paso), donde una mayoría católica fundamentalista en la junta escolar ha agregado "la ciencia de la creación" al curriculum de la escuela pública. (Sin embargo, las cosas pueden no salir exactamente como han sido planeadas. He escuchado de un docente que está buscando historias sobre la creación de diversas culturas para presentar junto con el Génesis. Alguien conoce una versión de tercer grado del Popul Vuh Maya?). Pensándolo mejor, tal vez un 40% sea muy POCO. Glass: Asumiendo que creas que dichas escuelas no debieran ser empleadas para instrucción religiosa, ¿cómo intentarías supervisar tales escuelas para asegurarte que ese tipo de instrucción no está siendo dada? Gintis: Revisa lo dicho antes. Supervisar es fácil. Por supuesto algunas escuelas se escaparán, pero podemos mantener el nivel de violación en un 1% o menos. Wenning: En respuesta a la pregunta de Gene sobre supervisión, yo sugeriría continuar con los esfuerzos de supervisión vigentes a nivel Federal y estatal. Los derechos civiles y las agencias de supervisión en estos niveles de gobierno actualmente supervisan el cumplimiento de las escuelas públicas de las leyes de acceso y servicios a discapacitados, de raza y de etnia. Las leyes de las escuelas charter prohiben también actualmente dicha discriminación. Gipson-Fredin: La supervisión podría ser eterna y aún así, no efectiva. Podríamos mirar, como lo hacemos ahora, las prácticas de contratación, los libros de texto, las prácticas de enseñanza, la distribución demográfica de los estudiantes, y sumando como variable a la preferencia religiosa. (¿Conllevará esto una acción afirmativa por parte de las sectas religiosas? ¿Serían los seguidores de Davis Karech reconocidos como un grupo históricamente subrepresentado?). Glass: Y ¿existen para ti cosas que consideras tan importante de ser enseñadas a casi todos los niños hoy, por las cuales impondrías la restricción de que toda escuela que reciba vouchers debiese enseñarlas? Gintis: Sí. Probablemente el 90% del curriculum puede ser consensualmente considerado como universalmente válido, por lo menos en general (lectura, escritura, aritmética, etc.) Esto es realmente fácil. Wenning: Respondiendo a la tercera pregunta de Gene, estoy de acuerdo nuevamente con Herb. La mayor parte de lo que debe ser incluido en el curriculum de las escuelas competitivas puede ser prescripto por los Gobiernos Federal, Estatal y Local. Esto ocurre en alguna medida con las escuelas charter, las cuales deben ser aprobadas por las juntas escolares locales y por los departamentos de educación estatales. Gipson-Fredin: Sí. Comenzando con el valor de separación entre Estado e Iglesia y la igualdad esencial de todos los sujetos. El sostenimiento de principios políticos tan fundamentales estaría más en riesgo bajo dicho sistema. ¿Es coincidencia que a medida que nuestras escuelas se vuelven más oscuras, mayor es el interés en desmantelarlas, y mayor la necesidad de mecanismos de rendición de cuentas en lugar de recursos para instrucción? Una gráfica de las tendencias étnicas de la escuela pública, financiera, y de la matrícula de la educación en el hogar (homeschool) y privada pueden resultan muy informativas. Glass: Tal como las imagino, ¿pueden dichas escuelas rechazar estudiantes que deseen inscribirse sobre bases de raza o credo? Y, ¿qué hay del rechazo de estudiantes sobre la base de sus discapacidades físicas? (Que pasa si un estudiante ciego se presenta a dicha escuela con un voucher de $3,500, y $2,000 más por ajuste por discapacidad y la escuela le dice: "Disculpe, simplemente no podemos ayudarlo". ¿Le revocarías a esa escuela la licencia para ser un receptor de vouchers?). Gintis: Rechazar ciudadanos de un proveedor de servicios públicos sobre la base de de raza o credo es ilegal en los Estado Unidos. Recuerdan el Movimiento por los Derechos Civiles. Existen excepciones para organizaciones explícitamente religiosas, pero desde mi visión de un sistema de elección escolar, las escuelas no estarían exentas. La pregunta sobre discapacidad física deberá ser discutida a través de un debate público. También es una cuestión de grados. Existen leyes que ahora prohiben la discriminación contra los discapacitados, por lo tanto las cuestiones legales no son demasiado complicadas. También hay consideraciones sobre eficiencia. Podría ser mejor que existiesen algunas instituciones que se especializaran en manejar determinados tipos de discapacidades. Pero si esto viola los derechos de los discapacitados, entonces dicha especialización deberá ser proscrita. Wenning: Respondiendo a la cuarta pregunta respecto del rechazo de ciertos estudiantes, la respuesta es usualmente no -tal como en las escuelas charter. A las escuelas charter les corresponde un determinado nivel de los recursos estatales, sobre la base de las características de los estudiantes que estas matriculan. Esto es particularmente interesante en relación a las escuelas charter que se encuentran legalmente separadas de los distritos escolares en los que se encuentran establecidas. Dichas escuelas charter pueden ser consideradas bajo las leyes federales como agencias locales de educación. Gipson-Fredin: No, legalmente no podrían rechazar estudiantes, pero probablemente serían exitosas en crear barreras sistemáticas y emocionales, en formas conocidas y que nos sean familiares. El requerimiento de conservar plantas físicamente accesibles tendería a desalentar la proliferación de escuelas alternativas y reducir esa competencia que algunos encuentran tan atractiva. Hunter: Las respuestas de Herbert a la avalancha de preguntas de Gene despertó mi ese reaccionario en mí (después de todo el bien que él hizo). En primer lugar, las respuestas fueron muy rápidas y muy fáciles ("fáciles" cómo surgidas muy fácilmente). Es decir, creo que esta es una buena serie de preguntas aún cuando creo que Herbert las está contestando casi descartándolas con números que no sé de donde salen. Lo siento, pero eso fue muy a la ligera para que lo tome seriamente. En Canadá, las escuelas católicas (y algunas otras escuelas religiosas) reciben financiamiento estatal (casi una ironía ya que tenemos una religión oficial que es la Protestante). Se les permite a las escuelas católicas contratar docentes sobre la base de afiliación religiosa ya que la expectativa es que la religiosidad no este restringida a un curso de religión sino que contagie la totalidad de la experiencia escolar. Personalmente, esto no me gusta, (la discriminación en la contratación), pero los tribunales aparentemente lo han sostenido. Una vez que el Estado comienza a proveer de manera equitativa recursos a las escuelas administradas por la Iglesia, no considero que la interpretación de la separación entre Iglesia y Estado funcionase de la misma manera; no se encontrarían diciéndose a sí mismos que las escuelas no pueden enseñar religión, sino diciendo que el Estado no puede regular la práctica religiosa y/o la enseñanza escolar. Esto me parece muy claro, pero reconozco que no es un supuesto que la mayoría de ustedes estén haciendo. No estoy diciendo que en dicho sistema el Estado debería poder regular la práctica religiosa en las escuelas; estoy diciendo que si no pudiese hacerlo (y en contraposición con Herbert, creo que no lo haría), aquellos de ustedes que piensan que la libertad religiosa está sujeta a la separación entre Iglesia y Estado pueden preguntarse sobre si desean que sus impuestos sean empleados de esa manera. Gallagher: Estoy preocupado por el tenor de todo esto. Siento que esta discusión esta tratando a los niños como bolígrafos BIC, como productos. Parece un modelo de fábrica de insumo-proceso- resultado. ¿Es la educación eso? En calidad de docente y de "formador de formadores", tengo problemas con el concepto de tratar a los niños y a su educación de esa manera. La idea de una economía de mercado en educación simplemente no funciona para mí. Comparar a la educación con los sistemas de salud no es, en realidad, una buena comparación. La educación es el negocio (uy! ... estoy cayendo en la misma jerga!!!). Otra vez ... la educación involucra procesos de cambiar a las personas -ojalá, para mejor. Esto requiere tiempo. No se trata de abrir una puerta en la cabeza del estudiante e introducir información. Requiere de actividades muy complejas que involucran muchas variables. Existen modelos de enseñanza, estilos de aprendizaje, tanto de lo que denominamos factores del dominio "afectivo", lo psicomotriz, y muchas otras cosas. Alan está en lo correcto en que la familia tiene responsabilidades en educación. También las tienen el gobierno y las instituciones económicas y religiosas de la sociedad. Sí, hay dinero de por medio pero éste no puede ser el único factor decisivo. De otra manera, pondríamos a los estudiantes con necesidades educativas especiales de nuevo en el armario del fondo, como se hizo ya antes en este siglo. Tal vez, ni siquiera nos molestaríamos en gastar dinero tratando de escolarizar a aquellos que no quieren ser escolarizados (con esto quiero decir, los niños que no conocen nada mejor). Existen muchos docentes y profesionales muy dedicados en escuelas urbano marginales. Desde mi punto de vista son héroes, trabajando bajo condiciones muy difíciles y teniendo un efecto positivo sobre muchos niños. Esos niños reciben una educación. Pero, si sacáramos a los "buenos" estudiantes de esas escuelas, ¿donde y cómo educaríamos a los que quedan? Bolland: Gregory Camili dijo que "parece poco probable que las escuelas puedan operar si se les permitiese a los niños rotar cada año, debido a severas incertidumbres presupuestarias. ¿No llevaría un sistema de mercado a los padres a establecer contratos pluri-anuales con las escuelas? Y contestaste: "NUNCA. Ni siquiera contratos de varios meses! Los negocios tienen que enfrentar fluctuaciones de la demanda, y lo hacen rutinariamente en nuestra sociedad. ¿Qué es tan diferente sobre las escuelas?". Lo que hace diferente a las escuelas es que los estudiantes en un aula tienen un importante efecto los unos sobre los otros y sobre el plan del docente, por simplemente encontrarse allí. Mucho más aún que los pacientes de los hospitales entre ellos. Yo me preocuparía acerca del efecto sobre los estudiantes, y no del efecto sobre el negocio escolar. Gintis: Lo mismo ocurre en la mayoría de los caminos de la vida. Las compañías invierten en sus empleados, y la productividad de los mismos depende de relaciones de largo plazo entre ellos. ¿Significa esto que los empleados deberían de tener que ofrecer a las compañías contratos pluri-anuales? ¿O incluso contratos de varios meses? Si yo consumo un producto, ¿debería tener que brindar al oferente un contrato pluri-anual por el producto, para no exponerlo al riesgo de fluctuación de la demanda? Pienso que no. Bolland: ¿Te molestaría elaborar un poco tu comentario respecto de que no creías que los vouchers debieran usarse en escuelas religiosas? ¿Porqué no? Las universidades religiosas están subsidiadas. ¿Crees que no deberían de estarlo, o ves algo diferente en la educación básica? Gintis: Este es un tema complejo. Creo en la separación constitucional de Estado e Iglesia, y a menudo he actuado y escrito en su nombre (soy activista en ACLU aquí en Massachusetts). Esta separación tiene una larga historia, y puede defenderse como ingrediente necesario (o al menos altamente deseable) en una sociedad democrática liberal. Históricamente, las organizaciones religiosas han intentado usar las escuelas para iniciar a los hijos de sus miembros en la fe, y han esquivado la distinción entre Verdad y Fe. Esto es, en mi opinión, contrario a la democracia y la tolerancia, y se opone a la razón de la Enseñanza. Deberíamos intentar mantener un sistema educativo secular por la misma razón que nuestros antepasados pelearon para separar Iglesia y Estado. Dicho sea de paso, esto no debería de ser considerado como un ataque a la religión. Mi posición es compatible con una profunda fe religiosa. No creo que la educación superior religiosa deba de ser subsidiada, si tales instituciones discriminan al contratar, promueven la práctica de una religión sobre otra, o alteran los puntos de vista o el material de clase desde una perspectiva religiosa en particular (o aún general). Pemberton: Herb, tu argumentación sobre el potencial de la competencia para producir "mejores" escuelas ha incluido una comparación de la provisión estructurada de educación a través de escuelas de provisión pública, con el sistema "competitivo" que brinda atención médica. Permíteme destacar que, actualmente, la atención médica en áreas urbano marginales y en regiones rurales NO ha mejorado por la "competencia". En ambos tipos de regiones, los médicos son escasos, a menudo de inferior calidad y mínima dedicación, Y GENERALMENTE ESTÁN ALLÍ SÓLO POR EL DINERO PÚBLICO QUE SE GASTA PARA MANTENERLOS ALLÍ. En el área rural donde vivo, que está a sólo 50 millas de algunos suburbios elegantes con superávit de especialistas médicos en ejercicio, no obstante la única manera de traer médicos aquí es ofreciéndoles pagar sus préstamos a cambio de una estadía de 2 años. Seguro que algunos de ellos son buenos, pero muchos no lo son. Los efectos sobre la comunidad y la educación local son destacables. Aproximadamente un tercio de mis estudiantes nacieron en sus casas, sin el más mínimo acceso a cuidados prenatales. Más de la mitad de aquellos con problemas de lectura tienen antecedentes de infecciones de oído que fueron, ya sea, no tratadas o tratadas insuficientemente. La pila de casos es tan grande que las revisiones físicas de rutina deben programarse con un año de anticipación, y la mayoría de los brotes gripales anuales se convierten en epidémicos en la comunidad, en parte debido a la rutinaria espera de 3-4 horas en una sala de espera repleta para ver a un médico en el horario para cualquier y toda enfermedad no programada. Hay otros problemas en las instituciones médicas rurales que son inimaginables en los suburbios bien provistos, y muchos de estos problemas se deben al hecho de que la "libre empresa" hace que para el buen y ambicioso doctor sea más razonable ejercer en los suburbios rentables que en el ámbito rural. Los vouchers y la libre empresa PUEDEN introducir "mejoras" menores y tal vez mayormente cosméticas a las escuelas suburbanas y urbanas de clase media, pero, observando el campo de la medicina se ve que esas mejoras se perderán tan pronto como los desafíos de pobreza y distancia sean entremezclados. Asimismo, observando el gran repertorio legislativo y el, aún mayor, repertorio de casos ante la corte que involucran la protección del consumidor ante la indiferencia del negocio "competitivo" hacia sus clientes, debería ser un muy claro indicador de que la "competencia" no es la única respuesta, ni la mejor, y probablemente ni siquiera una "imperfecta pero buena" respuesta a los problemas en las escuelas. Covaleskie: Los comentarios de Anne han cristalizado mi creciente sentimiento de que demasiada gente aquí ha invertido demasiado tiempo en los suburbios, o áreas casi exclusivas de las ciudades, y demasiado poco tiempo con los niños en algunas de las escuelas de este país. La presunción es que cualquiera que dude que todos los padres harán buenas e inteligentes elecciones para sus hijos es, por lo tanto y con seguridad, calificado como elitista y paternalista. Soy culpable de cargos, si es esa la definición. Este sentimiento comenzó a nacer en mí cuando discutíamos sobre la elección de dentífrico. En la comunidad rural de NY donde enseñé durante nueve años, muchos de mis alumnos primarios ya no tenían dientes, sólo remanentes ennegrecidos y podridos. En mi aula de jardín de infantes, le daba a cada niño un cepillo de dientes, pero luego tenía que enseñarles a muchos de ellos para qué servía y cómo usarlo. Pero para no ser elitista, ¿debería aceptar que estos padres harán buenas elecciones de escuela para sus hijos? Vivimos en una sociedad donde Beavis y Butthead no sólo son vistas por los niños, sino que son un fenómeno cultural; en el que los niños gastan sus ahorros en música que glorifica la violencia y denigra a la mujer, y los padres lo permiten; y donde uno de los video juegos más populares muestra al ganador arrancando el corazón aún latente del perdedor. Puedo humildemente ofrecer esto como muestra de que los padres en ocasiones hacen elecciones tontas directamente estúpidas- por sus hijos. Preocuparse por las responsabilidades comunales hacia todos los niños NO es decir que no son buenos padres, ni siquiera es decir que la mayoría de los padres no son buenos. Es destacar el hecho de que existe alguna evidencia de que algunos niños son de hecho abusados y descuidados, y que algunos padres están en posiciones de tan poco poder que no tienen ni la información ni la posición para realizar buenas elecciones. "Reformar" la educación fortaleciendo el poder de los padres y debilitando el poder de la comunidad me parece que es poner a estos niños, los más vulnerables, en riesgo. Y sí, tengo PLENA conciencia de que ya estamos abandonando a muchos de estos niños, pero lo hacemos en violación de un compromiso común establecido (o en alguno momento asumido), y que, pienso, se debilitará aún más en el mercado. Fetler: La teoría económica, creo, se ve afectada tanto por el sentimiento político como por sus métodos y herramientas científicas. ¿Es por eso que la llaman la ciencia triste? No busco criticar, sino sólo reconocer el hecho de que los economistas a menudo hacen supuestos sobre los deseos, necesidades y comportamiento humano que se superponen con teorías políticas más puras. Y me parece que en los últimos cinco a diez años la economía de vouchers ha sido más política que científica. Gintis: Hay abundante evidencia "científica". Lee a Coleman, Chubb y Moe, y las referencias en estos. Además, eres un bastante ambiguo; ¿qué "supuestos" he hecho en este intercambio con que discrepes? Fetler: La reciente iniciativa de vouchers en California fue presentada como un ahorro a los contribuyentes. El razonamiento era sencillo. Transferir fondos de escuelas públicas a privadas; por ejemplo, brindar becas (vouchers) por la mitad de la suma ya asignada a escuelas públicas, que un padre podría redimir en cooperación con una escuela privada que pudiese aceptar o rechazar libremente a un niño. Y desregular radicalmente las escuelas que acepten vouchers, posiblemente para inmunizarlas contra legislación que pueda buscar restablecer la regulación. Herb, ¿dónde estabas cuando escribieron el lenguaje para esta iniciativa? Gintis: En Massachusetts. ;-) Me opuse vehementemente a esta iniciativa, debido a su naturaleza de financiamiento parcial. Era, desde mi humilde punto de vista, mucho peor que nada. Fetler: La asignación de dinero público es un acto político. La desregulación generalizada también lo es. La competencia y las fuerzas de mercado entonces resultan de alguna manera en un mejor servicio (infraestructura, seguridad, capacitación, etc.) para los consumidores (niños, padres, comunidades, estados, etc.) de servicios educativos. ¿Se trata de la mano invisible, o de un truco de manos? La gente puede estar insatisfecha, pero considerando las grandes sumas de dinero público, las vidas de niños y adultos, y el tejido social que están en peligro, sería bueno contar por anticipado con algunas respuestas a cuestionamientos menos políticos sobre los objetivos apropiados, funciones, estructuras, administración, procesos, etc. O bien contar con una implementación en fases, o una prueba piloto y evaluación. Nada de esto fue tratado en la iniciativa de vouchers de California, y no tengo conocimiento de que haya sido tratado razonablemente en ningún programa actual de vouchers. Glass: Ayer, Mark Fetler nos recordó que hay una diferencia entre teoría económica y realidad política siendo California la instancia más fresca en nuestra memoria. Permítanme sugerir que la relevancia de la teoría económica en el tema de elección educativa (voucher/socialismo de mercado) que aquí se debate se encuentra sostenida por una serie de mitos políticos, que al ser expuestos, debilitan seriamente la posición pro- vouchers. Algunos creen que el sistema educativo norteamericano actual ha fracasado, y que las extensas reformas (algunos incluso prefieren llamarlas "reformas sistémicas") son necesarias. Surge evidencia de este fracaso de lo que algunos consideran como un bajo logro académico de los estudiantes norteamericanos, de los problemas de drogadicción y embarazos, y de una conducta delictiva de adultos jóvenes; sumen a esto la balanza comercial de la Nación en los mercados mundiales y tienen la lista de quejas en contra de las escuelas Norteamericanas que la mayoría de los reformistas mencionan. Que estas sean ciertas o que puedan dejarse en la puerta de la escuela, son mitos. Robert Costrell escribió en Enero 12 que "Después de todo, el movimiento de reforma escolar surgió debido a bajos niveles en los logros académicos..." Esto es falso. No sólo es falso declarar que la presión para la reforma surgió de bajos logros académicos, sino que la afirmación misma de que el logro académico es "bajo" es una postura obsoleta y ahogada. El logro académico en Norteamérica es mayor de lo que jamás ha sido; lean la mejor evidencia, el National Assessment of Educational Progress, y no los reportes de noticias de puntajes del SAT o pronunciamientos políticos. Gintis: Si bien es cierto que el público probablemente no opte por un cambio estructural de la educación, a menos, y hasta, que la gente piense que el sistema actual no funciona, es nuestra tarea como científicos sociales, considerar, evaluar, y desarrollar alternativas. Un sistema de competencia en educación es un caso en cuestión. Deberíamos apoyar tal sistema, y trabajar para eliminar sus falencias y fortalecer sus debilidades, en sus propios términos y en comparación con el sistema vigente. Depende del público la implementación o no de sistemas alternativos. Por estos motivos, he estado trabajando durante los últimos ocho años en la teoría y experiencia de empresas democráticas (controladas por/pertenecientes a los empleados). Y no porque las firmas capitalistas jerárquicas "no funcionen". Glass: Hay muchos Estados en Norteamérica con niveles de logros académicos superiores a los de Alemania, Japón y las otras naciones a las que parecemos mirar con envidia en estos tiempos, y, no obstante, estos Estados tienen fuertes movimientos reformistas como los de estados de bajo desempeño académico. El delito emerge en gran parte de la rentabilidad de las drogas, los embarazos adolescentes de un trastornado sistema de salud y el desequilibrio de la balanza comercial de una serie de problemas económicos y políticos que no tienen nada que ver con el nivel educativo de la ciudadanía (infraestructura económica obsoleta, prácticas comerciales injustas por parte de oligopolios extranjeros, y demás). Gintis: La gente está disconforme con el sistema educativo público, y tienen derecho a obtener el tipo de tratamiento en el servicio educativo que obtienen en el servicio de salud o de cualquier otro tipo de servicio. Es nuestra tarea ayudar a la gente a cumplir sus objetivos educativos, y no el decirles cuando éstos son desastrosos (al menos si se piensa que sus objetivos son legítimos, y en este caso sí lo creo). Glass: Muchos de los problemas de las escuelas Norteamericanas surgen de el mayor mercado desregulado y descentralizados que uno pueda imaginar: el mercado inmobiliario. Nuestras escuelas reflejan los vicios de la elección voluntaria en áreas residenciales que han creado ghettos de aislamiento racial y de pobreza. Gallagher: A la elección educativa: tenemos una forma de elección educativa ahora mismo. La llamamos escuelas del vecindario y escuelas distritales en los suburbios y áreas rurales. Hablen con el Agente Inmobiliario: "¿Ud. tiene hijos? Sí. Bueno, debería buscar un hogar en Holleydell Township ... sus escuelas son consideradas entre las mejores del área! Permítame mostrarle ..." Entonces, si están interesados en la educación de su hijos, adivinen dónde buscarían una casa. Sus hijos asisten a esas escuelas. Los padres en ese distrito son probablemente educados y valoran las buenas escuelas. Ellos participan. Por lo tanto, es una forma de elección educativa. A las áreas urbano marginales: empobrecimiento social y educativo. Depresión económica. Residencias públicas. Niños como padres. ¿Elección? Hagan una inspección de la realidad visitando algunas de esas escuelas. Hablen con el director, los docentes, los consejeros, los asistentes sociales escolares. Hablen con los niños. Miren a su alrededor. La elección educativa es para aquellos que saben lo suficiente para saber qué elegir. De hecho, ya lo han hecho. O bien sus hijos asisten a escuelas privadas, o bien viven en áreas donde las escuelas públicas son "buenas". La elección educativa no resolverá el problema. No enfrentará los problemas de pobreza y los problemas educativos de las áreas pobres. Esto de debe a que los problemas van más allá de la escuela. Es un problema de educación y reestructuración comunitaria. Yo veo a la elección escuela como una opción que profundiza aún más la destitución de aquellos que necesitan a la educación más que sus pares de mejores ingresos. Glass: Herb, mencionaste antes en esta discusión que la segregación en las escuelas norteamericanas en términos raciales y económicos difícilmente podría ser peor, entonces, ¿por qué no probar la elección? Sobre esto, respetuosamente, creo que estás equivocado. La corte declaró que la desgregación es un fracaso en las ciudades del nordeste donde las cortes se encuentran debilitadas en su esfuerzo por ejercer cuotas a través de los límites distritales, permitiendo entonces la fuga de blancos a los suburbios. Por el contrario, en el sur la desgregación ha sido sólo exitosa, sino que está resultando en considerables mejoras en la educación de niños de minorías. Si dudan esto, miren los resultados del NAEP de los últimos 20 años desagregados según raza y región del país. Me cuesta creer que la segregación racial de las escuelas en este país no podría ser peor si se instituyeran los vouchers y la elección. La presión para la reforma de las escuelas Norteamericanas no es nueva. Ha existido durante décadas y es una de las rutas más fáciles al poder político en este país. Emerge de la transición de la economía nacional desde la manufactura hacia el servicio. A medida que el sector de servicios de la economía crece, la presión sobre los servicios gubernamentales para reducir costos se torna más intensa. Policía, bomberos, autopistas, cárceles, los militares -todas estas áreas están experimentando la misma presión de reforma que está experimentando la educación. La creencia de que los Norteamericanos están disconformes con sus escuelas y están demandando una reforma es falsa. Tom Miller, investigador del City of Boulder (Colorado) recientemente recibió un premio de la Western States City Management Association (nombre aproximado) por su estudio sobre las encuestas de opinión. Él realizó un meta análisis de más de 100 encuestas de satisfacción ciudadana (¿Cómo se siente respecto a las escuelas? ¿parques? ¿caminos? ¿protección policial? etc.). Las escuelas resultaron por encima de casi cualquier otra área de servicio público, y recibieron altos valores de satisfacción (75% y más). Él observó otro fenómeno: los padres creen que su escuela local está haciendo un buen trabajo pero les preocupa que no sucede lo mismo en otras escuelas. Existe por parte de algunas una creencia de que en mercado regulado por el gobierno el currículo, la admisión, la instrucción, la contratación de personal y demás, podrían estar tan exitosamente monitoreadas y controladas que la justicia y las protecciones constitucionales estarían aseguradas. Lo dudo. El costo de esta regulación sería enorme, eliminando cualquier ganancia de eficiencia que un mercado ofrecería. Además, la regulación sería políticamente imposible. Gintis: ¿Por qué crees esto? Me parece bastante equivocado. Hay otros sistemas que están relativa y eficazmente regulados. ¿Por qué crees que el gobierno maneja bien las escuelas pero no podría regular la provisión de servicios educativos? Glass: Antes pregunté, "¿existen para ti cosas que consideras tan importante de ser enseñadas a casi todos los niños hoy, por las cuales impondrías la restricción de que toda escuela que reciba vouchers debiese enseñarlas?". Y respondiste: " Sí. Probablemente el 90% del curriculum puede ser consensualmente considerado como universalmente válido, por lo menos en general (lectura, escritura, aritmética, etc.) Esto es realmente fácil." No sé qué país tengas en mente, pero no es Estados Unidos, como yo lo veo. Escasamente hay consenso alguno en esta Nación sobre cuales deberían ser los objetivos de la escolaridad o cómo hacer para alcanzarlos. El "nivel general" de acuerdo es una quimera superficial que desaparecerá rápidamente cuando cualquier institución política (junta escolar, legislatura estatal o Congreso) se disponga e intente delinear qué es necesario enseñar y qué no está permitido. Gintis: Las Comisiones Regulatorias, no el Congreso, establecen las regulaciones. Otra vez, simplemente no veo el problema, y conservo la regla del 90%. Es constante mi deseo de decir, "miren al sector de la salud" (donde todos los sistemas en competencia involucran la elección por el paciente, dicho sea de paso), pero no quiero sonar como un loro. :) Glass: Finalmente y para retomar el recordatorio de Mark Fetler de que nos enfrentamos no sólo a cuestiones económicas sino también políticas, preguntémosle esta pregunta a los proponentes de la elección. Quienes argumentan a favor de la elección en la educación señalan repetidamente a la existencia de otros mercados (mostrando varios grados de regulación gubernamental) en el país: las aerolíneas, la medicina, etc. Asimismo, expresan una confianza en la inteligencia y la racionalidad del consumidor de servicios en los mercados que ofrecen elecciones. Entonces, ¿por qué no ha evolucionado la elección en la educación básica de carácter público en este país? ¿Por qué? ¿Por los fuertes sindicatos que combatieron la legislación y protegieron a los docentes? Difícil. ¿Por qué? Se trata acaso de una miopía inexplicable por parte de los ciudadanos activamente libres que han visto a la elección entre doctores como racional, pero que de alguna manera han considerado que la elección escolar no lo es? Poco probablemente. Por qué? Gintis: Esta es una muy buena pregunta. Sin contestarla (no tengo una respuesta a por qué la educación cae después de que hace bastante ya que otros monopolios estatales han caído), permíteme notar tu lógica globalmente conservadora: "no cambien nada hasta que sea un claro fracaso; lo que sea que es debe ser bueno, porque ha sobrevivido." Ahora, creo que este es generalmente un buen consejo, pero NO ES BUENO PARA AQUELLOS DE NOSOTROS QUE TRABAJAMOS EN TEORÍA Y POLÍTICA EDUCATIVA: depende de nosotros visualizar alternativas y dejemos que los demás nos destrocen! ¿Por qué defiendes tan fuertemente este sistema (y, podría agregar, con una ostensible fuerza emocional que no comprendo)? ¿Me estoy perdiendo algo? Hunter: Nosotros, los canadienses, tenemos ya escuelas confesionales y otras escuelas privadas que no exprimen la cartera pública. ¿Acaso la institución de un sistema de vouchers no aumentaría inmediata y dramáticamente la cantidad de estudiantes por quienes el Estado está pagando? ¿No sería ese un enorme problema para Estados como Massachusetts, Rhode Island y Louisiana con grandes poblaciones Católicas (probablemente a la inversa de ese orden)? Gintis: Me opongo firmemente al financiamiento de escuelas religiosas, como ya dije. Creo que la mayoría de la educación privada hoy es parroquial. Pero en el largo plazo tienes razón, dado que si los padres tienen elección, tenderán a ampliar su variedad de opciones más allá de las actuales escuelas |